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A propósito de mi lectura de la Antología de Poetas en Valparaíso”, Carta de Ajuste” de los escritores Antonio Rioseco Aragón y Juan Eduardo Díaz, creo pertinente referirse al gesto y al contenido de la misma.

Es reconfortante saber que, en Valparaíso existen personas, con iniciativas tan loables y desinteresadas, como la de editar un libro para otros escritores y someterse a la entrega generosa de publicar con dignidad a poetas jóvenes que, de otra manera, seria imposible que conociéramos en su inaugural creación.

Nacidos a partir del año 1973, lo que dice nada, o lo que dice mucho. Depende de que lado del sol se estaba en esos días, algunos cantaban con fervor enfermizo, “que la tumba será de los libres”, otros, “huid gente buena que esta tierra está enferma”, estos poetas, como digo, nacidos al filo o entre horrores de los cuales la sola memoria de ellos causa estupor e incredulidad y llena de vergüenza a aquellos que más allá de las ideologías tienen o mantienen cierta ética sobre el valor de la vida humana.

Ellos respiraron ese aire aciago de la bota militare sobre todas las cosas, incluso de las mínimas, como leer un poema al borde de la tarde, por encima del horizonte, en el centro de la noche, no es casual que Neruda muera en Septiembre, no es casual esa primavera con una esquina rota, esa noche violada a toda luna llena.

Dolor y esperanza, eso es lo que nos quedaba para respirar, a aquellos que quedamos vivos y dentro de la larga y angosta faja.

Entonces este libro, esta antología llena un vacío, obvio, pero lo llena de un aire distinto, con una mirada cargada de futuro, parafraseando al poeta Goytisolo, en un horizonte ciego, en donde la poesía y la cultura en general, se ven más que lejanos, unos mínimos puntitos que se desvanecen con el sol.

Por eso es importante este gesto contra la muerte, tan de mode en estos días, en donde los amigos amanecen colgados de las ampolletas, casi literalmente, por eso yo desde mi destarlado teclado vengo y escribo esto, como un abrazo a cada uno de los poetas allí instalados y digo que bueno y me alegro y me felicito de que en Valparaíso siga viviendo la imaginación.

Entonces brindemos una vez más, alcemos las copas y salud y libertad para estos Poetas arremolinados y alegres desde estas páginas de antología.

Atte.

Enrique Moro
poetadeorilla